Este mundo es una completa maravilla. El más bello entre todos los planetas del Universo, gracias a la gran diversidad que florece en él desde el seno de la Tierra, llenando de gracia con su aroma a todo el cosmos. Hasta la más suntuosa de las flores, empero, puede marchitarse en belleza y esplendor si no se la trata adecuadamente, pero no hay de qué preocuparse pues la verdadera belleza no puede desaparecer, permanece latente, esperando para resurgir tarde o temprano.
Esta bella flor de incomparable belleza, nuestra amada Tierra nos enseña desde su infinito amor a amarnos los unos a los otros. Nos enseña además que lo más importante es nuestra propia vida, que debemos amor y respetar como el más valioso tesoro. Una vez comprendido e integrado esto nos toca aprender la verdadera lección: Todos Somos Uno, que amar significa reconocerte en otro, sentir su Ser, su esencia vibrando tras la materia.
Es entonces cuándo nace la verdadera pasión, cuándo la naturaleza del ser humano despierta de su letargo: ayudar al prójimo, ayudarte a ti mismo. Entonces ya no hay vuelta atrás, todo a tu alrededor revive bajo un nuevo espectro de los más vivos colores, la magia es ya algo cotidiano, los milagros: el latido que sustenta de vida a tu cuerpo, la felicidad el aire que respiras, el Amor tu único alimento.
Entonces ya nada puede derrumbarte: has conectado con tu inmortal y pura esencia.
La naturaleza del ser humano es generosa, compasiva, creadora, caritativa, filantrópica, amorosa, humilde; es simplemente perfecta, expresándose desde este maravilloso despliegue de formas en clave del más alocado baile de disfraces: así eres tú. Gracias pues por ser perfecto. Gracias por ser.
El privilegio de dar – Axel Fernando
Dedicado a Suzanne Powell, cuyo ejemplo me inspiró y conmovió profundamente. Gracias una vez más por haber elegido formar parte de este baile de disfraces, donde la Diosa juega a interpretar todos los papeles.



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